Implica crear escenarios de prueba que simulen estas situaciones con precisión, garantizando que el software pueda manejarlas con eficacia. Al someter el software a situaciones de gran tensión, las pruebas de estrés garantizan que el sistema siga siendo fiable y robusto incluso bajo cargas de usuarios pesadas o condiciones adversas. Ayuda a descubrir errores, fugas